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LA VIDA ES UNA OBRA DE TEATRO QUE NO PERMITE ENSAYOS…POR ESO CANTA, RIE, BAILA, LLORA Y VIVE CADA MOMENTO DE TU VIDA INTENSAMENTE ANTES QUE EL TELON BAJE Y LA OBRA TERMINE SIN APLAUSOS.

lunes, 2 de mayo de 2016

Que agradable es esa gente que vive con pasión, porque tienen propósitos muy claros y definidos. Se convierten en expertos de eso que tanto aman, irradian seguridad, contagian deseos de vivir, son verdaderos genios de la esperanza.
En ocasiones me siento bastante ignorada, aunque también creo que esa es solo una percepción.

jueves, 17 de marzo de 2016

ME ALEJO POR MI BIEN. Hay cosas que conviene dejar en el camino porque a la larga, terminan siendo equipaje extra que nos hace daño.

Sensación de vacío.

Antes de desvirtuar el enfoque de ésta entrada apresuradamente, quiero aclarar que el vacío experimentado no tiene que ver con deseos empedernidos de acabar con mi existencia bajo cualquier circunstancia. No, a lo que me refiero es a una sensación muy personal de insatisfacción.
Cuando inicia la vida adulta con todas sus responsabilidades, debes afrontar un millón de cosas, quieras o no. Y todas esas cosas afectarán positiva o negativamente tu futuro.
En lo personal siento como si en mis 24 años de vida, no hubiese logrado mayor cosa, como si hubiese podido darle otra forma más productiva.
¿De quién es la culpa? Realmente la única responsable es la persona que eacribe éste texto. Es cierto que muchos factores intervienen en la formación de la personalidad, pero a la final la única que ha decidido ser lo que es hoy, soy yo misma.
Si de factores que han intervenido negativamente hablamos, tendría que mencionar unos cuantos, tales como: inseguridad, miedo, ansiedad, desorientación, en fin, mucho caos mental.
No digo que tenga la peor vida de todas, pero supongo que pude haberle sacado más provecho, teniendo en cuenta 1ue nadie puede asegurar a ciencia cierta, lo que ocurrirá después de infaltable muerte. Espero, ahora que siento que despierto, emplear éste otro fragmento de vida, de manera que al llegar a la vejez pueda sentir que hice lo mejor que pude. ¡SUERTE CON ESO!

Escribir, cura.

Hace algún tiempo no escribía nada aquí... me fuí en busca de nuevas plataformas. Pero el buen hijo vuelve a casa.
No importa el medio, la manera o el lugar, escribir siempre cura de alguna manera.
Sacar lo que tienes dentro a través de las palabras es una preciosa herramienta que permite la comprensión.
Escribir ayuda a aclarar ideas, exponer puntos de vista, en incluso liberarse.
Hay cosas que están en tu cabeza pero sólo cuando las plasmamos a través de un medio escrito, logramos verlas como aguas cristalinas.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Una generación sedienta de aprobación.

Actualmente con todo el apogeo de las redes sociales, es muy notable la necesidad de sentirse aceptados por los demás en los seres humanos. Redes sociales tan frecuentemente utilizadas como Facebook, reflejan el gran tamaño del narcisismo humano y a la vez la necesidad de sentirse aprobados por otros. El simple hecho de incrementar "Likes" en fotos de nosotros mismos y que sólo muestran una parte de nosotros, pero no enteramente lo que somos demuestra notablemente que somos egoístas por naturaleza, que se hable de nosotros, que nos vean a nosotros, que sientan que ahí estamos. Y aunque no lo queramos estamos envueltos en todo este sistema. Buscamos con ansias que los demás puedan de una u otra forma apreciar que existimos, que tenemos, que somos, todo lo bueno que podamos mostrar, claro está. El gran problema está en que nos queremos dar a conocer en la redes sociales virtuales, pero no queremos socializar presencialmente, buscamos sentirnos estimados en cierta manera, pero cada día nos vemos más envueltos en la caparazón de la tecnología que nos roba el calor humano, la capacidad de apreciar una sonrisa genuina y no simplemente ver una foto con una sonrisa forzada. No está mal querer sentirnos aceptados, lo que sí es cuestionable es cuando eso se convierte en una obsesion. Están todos tan ocupados aparentando ser felices virtualmente que se nos está olvidando vivir.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Trenzaré mi tristeza

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza… Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.